El temporal que sacudió el área metropolitana de Bahía Blanca dejó al menos 16 muertos según el último recuento de las autoridades en este fin de semana, en una zona que quedó marcada por una tragedia sin precedentes en el país.
El agua, en gran parte de la zona urbana bahiense, llegó a superar el metro cincuenta de altura dentro de las viviendas. Las imágenes de automoviles volcados, calles completamente embarradas y zonas ahogadas de agua graficaron un temporal catastrófico en esta ciudad del sur bonaerense.

El intendente Frederico Susbielles señaló en conferencia de prensa que la reconstrucción de la ciudad costará alrededor de 400.000 millones de pesos. En la misma intervención pública agradeció una ayuda económica del Gobierno Nacional, de la cual aseguró que se enteró por redes sociales, y que ronda los 10.000 millones de pesos.
Desde la Casa Rosada decretaron tres días de duelo, mientras autoridades nacionales trabajan a la par de las provinciales para dar con los desaparecidos y atender las urgencias de una ciudad que quedó absolutamente a la deriva.
Instituciones de todo el país se encuentran en campañas de donaciones de cualquier tipo para la población de esa región que sobrepasa los 300.000 habitantes.

La principal angustia al momento es encontrar a los más de 100 desaparecidos que fueron arrastrados por las correntadas de aguas que se generaron por el colapso del arroyo Napostá y el canal Maldonado ante precipitaciones que superaron los 400 milímetros en poquísimo margen de tiempo.
Javier Alonso, secretario de Seguridad de la provincia, señaló que esta fue “la tormenta más grande que hubo en Bahía Blanca”. La anterior había sido en 1930, con 175 milímetros. Esta vez fue tres veces superior.

Las hermanas Pilar y Delfina Hecker, de 1 y 5 años de edad, son el caso más emblemático de búsqueda de desaparecidos en la ciudad. El chofer de la camioneta de correo que intentó rescatarlas, Rubén Zalazar, fue encontrado fallecido en las últimas horas.
Las calles aún se encuentran totalmente sucias de todo lo que arrastró el agua. Esta semana, los bahienses se encargarán de reordenar una ciudad que no se sabe cuándo volverá a funcionar con una normalidad que se la llevó toda la correntada.
