La política de reducción de la planta administrativa de las diferentes áreas del Estado tuvo un alto costo económico para el Gobierno Nacional. Los más de 3000 despedidos de la ex Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) hoy convertida en la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) se llevaron una importante indemnización.
Todo este proceso de retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas tuvo un costo promedio, por cada uno de los empleados, de 100 millones de pesos por cada uno. Las mismas, en líneas generales, consistieron en el pago anticipado de 20 salarios como compensación por el corte de sus funciones laborales.
Cabe destacar que al tratarse, en su gran mayoría, de directivos o puestos jerárquicos dentro de la estructura de recaudación impositiva, los costos fueron aún más elevados por los salarios altos que la mayoría acreditaba.
Al momento de realizar el anuncio, el Gobierno Nacional, a través del vocero presidencial Manuel Adorni, había estimado un ahorro anual de 6400 millones de pesos con la restructuración de la entonces AFIP.